Es innegable que los comentarios realizados por Florentino Ameghino sobre las sequías e inundaciones en la Provincia de Buenos Aires se cumplen periódicamente y cada veinte o treinta años, los ciclos cambian y el hombre intenta adaptarse a esas nuevas circunstancias con las herramientas que dispone.
En los periodos de humedad, la tendencia es a tornarse mas desprolijo y dispendioso con el aprovechamiento del agua y a la inversa en los años de sequía.
Cuanto antes se detecte en que ciclo estamos, antes adaptamos la estrategia más apropiada.
Cuando acordamos que el agua es uno de los nutrientes necesarios para el desarrollo vegetal como lo es el nitrógeno, el fósforo o el potasio, tendremos claro que todo lo que tienda a economizarla redundara en beneficio. Por lo tanto, sin importar el sistema de siembra elegido, convencional o de siembra directa, debemos aceptar que iniciar temprano el barbecho , mecánico o químico producirá una acumulación de agua que se usara en el cultivo a implantar. En líneas generales se sabe que el sistema de siembra directa bien conducido, acumula mejor la humedad, sobre todo cuando las lluvias son escasas. Debemos recordar que en el barbecho convencional, cada una de las pasadas realizadas para refinar el suelo y desarraigar las malezas conllevan perdidas de humedad que dependerán entre otras cosas, de las herramientas utilizadas, de la temperatura, de la velocidad del viento, etcétera.
Por ultimo refiriéndonos a los restantes nutrientes, el cuadro I , muestra que intima relación existe entre una adecuada nutrición y la eficiencia del uso de agua en el cultivo de trigo.

De este se desprende que con bajos niveles nutricionales los testigos (sin fertilizar) mantienen muy constante, la baja eficiencia del uso del agua, agravado, el año de menores precipitaciones (273 mm).
La máxima diferencia en el rendimiento vinculado a la eficiencia del uso del agua, también se registró en el año de menores precipitaciones (273 mm), en que hubo dos mil novecientos kilogramos a favor del fertilizado.
Es también relevante destacar que fue en este año más seco, en que la eficiencia del uso del agua tuvo su máxima diferencia, obteniéndose en el testigo sin fertilizar 8 kilogramos por cada milímetro de precipitación registrado, mientras que en el cultivo bien nutrido cada milímetro de precipitación se transformo en 18 kilogramos de trigo.
Ing. Agronomo Suarez Orozco Alejandro D.
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